¿Debo o no debo tener sexo con un primo lejano?

sexo con un primo lejano

Desde que la religión existe han intentado tapar por vergüenza el origen del ser humano, de cómo los primeros fueron teniendo hijos y poblando la Tierra. Porque lo que querían ocultar a toda costa es que todos venimos de un acto de incesto, ya sea tiendo sexo entre hermanos, primos o cualquier miembro de la familia. Y es que antes de eso, los patriarcas eran muchas veces los que aseguraban el futuro de su apellido con todas las mujeres de su familia.

Y es que es algo que vemos a menudo en la naturaleza, dentro o fuera de ella, en nuestra familia o incluso lo vemos en ‘Juego de tronos’ con la conocida familia Lannister o si lo ponen a mediodía en algún programa de moda especializado en noticias del corazón y del famoseo.

Lo que dice la ciencia sobre tener sexo con primos lejanos y por qué nos atraen

La endogamia o sexo entre parientes es algo que ha existido y que aún existe en muchos países, siendo incluso a veces la única forma aceptada de aparearse. En la edad medieval, muchas familias de alto poder preferían que sus hijos se casaran entre sí y tuvieran más descendencia con el fin de preservar su linaje y antes que dar su poder a alguien ajeno a la familia.

También entran los estudios biológicos sobre como la mezcla de cromosomas muy parecidos puede aumentar el riesgo de enfermedades y mutaciones genéticas. Con lo que, si tienes un hijo con tu primo, aunque fuera lejano, podría hacer que tu descendencia presentase 50% de enfermedades genéticas o elevar hasta un 6% la probabilidad de sufrir Síndrome de Down.

Otros estudios determinan que esto no es así exactamente, que el riesgo de enfermedades genéticas puede deberse a muchos factores externos a la unión familiar como por ejemplo la edad con la que se concibe, el entorno, la alimentación, etc.

Sobre por qué nos atrae un primo lejano hasta tal punto de tener sexo con él puede deberse a factores como la cercanía en el entorno familiar que hace que te sientas cómodo con esa persona al querer tener sexo, incluso lo prohibido aumenta la excitación. Vale con prohibir algo para que quieras hacerlo, esa es la reflexión de muchos estudios sociológicos que opinan que, si los individuos no se les prohibiera socialmente que no tengan sexo, ni lo intentarían. Lo inalcanzable siempre es una meta para la persona que trata de demostrarse a sí misma que puede conseguir lo que se proponga y sentir placer en ello.

Otros datos revelan que el parentesco atrae, por el narcisismo, una alteración en el comportamiento del cerebro que hace que todo lo que se parece a uno mismo sea atractivo. Esto, trasladado al parentesco familiar, estimula bastante a los sujetos el deseo de tener sexo entre sí.